
La noche cae sobre el jardín, y ese primer soplo de frío hace que las conversaciones se conviertan en charlas breves y rápidas. Es entonces cuando el patio pierde su encanto. Por eso creamos estos calentadores de infrarrojos para evitar esa interrupción: para que la comodidad no se desvanezca y la velada no termine demasiado pronto.
Lo importante aquí es el funcionamiento interno del calentador. El calor infrarrojo es un calor radiante directo, por lo que calienta a las personas y los objetos, pero no al aire vacío. Nuestros modelos más vendidos utilizan un elemento de fibra de carbono dentro de un tubo de cuarzo; este material se elige porque se calienta rápidamente y mantiene una temperatura constante.
Existen modelos que funcionan con voltajes de 120V o 220–240V, con potencias de entre 1500W y 2000W. De esta manera, se puede adaptar el calentador a las capacidades del enchufe y del circuito eléctrico. Un termostato integrado permite mantener una temperatura constante, y la seguridad está garantizada gracias a la protección contra vuelcos, además de las clasificaciones IP que permiten su uso en condiciones externas.
Los calentadores tradicionales fallan cuando funcionan lentamente, cuando hay corrientes de aire o cuando son difíciles de usar. Los calentadores de infrarrojos, en cambio, proporcionan comodidad de forma rápida: las personas sienten el calor desde el momento en que el calentador se enciende, y el calor se mantiene constante incluso cuando hay brisas.
Esto significa que se pueden aprovechar más horas de uso en el mismo espacio, con menos ruido y sin llamas visibles. Para los distribuidores, se trata de un producto fiable y eficaz: un producto que resuelve un problema real, se instala fácilmente y gana la confianza de los usuarios desde la primera vez que hace frío.
Es importante planificar bien la ubicación del calentador. El calor infrarrojo es direccional, por lo que hay que orientarlo de manera que cubra toda la zona donde se encuentran las personas, y no solo una silla en particular. También es necesario mantenerlo alejado de todo lo que pueda ser inflamable, y seguir las indicaciones de distancia mínima.
La mayoría de los modelos están diseñados para uso exterior, pero funcionan mejor si están protegidos de la lluvia directa y de las gotas de agua intensas. Cuando las condiciones son muy húmedas, un lugar de montaje protegido ayuda a mantener los componentes electrónicos secos y prolonga su vida útil.